Geograficando, vol. 21, nº 2, e190, noviembre 2025 - abril 2026. ISSN 2346-898XReseñas
Bárbara Altschuler (2025), Desigualdades y fronteras sociales en la reconfiguración de la vitivinicultura mendocina. Editorial UNQ.
El libro Desigualdades y fronteras sociales en la reconfiguración de la vitivinicultura mendocina de Bárbara Altschuler fue publicado por la editorial de la Universidad Nacional de Quilmes (2025) y se desprende de la tesis doctoral de la autora. En el trabajo se analizan las modalidades y las dimensiones de la desigualdad social en una configuración sociohistórica particular, así como también los mecanismos de legitimación y cuestionamiento de esas desigualdades por distintos actores sociales. El caso que toma es la reestructuración del sector vitivinícola en la provincia de Mendoza en las últimas décadas, enmarcadas en los procesos de transformación y globalización de los mercados e industrias agroalimentarias a nivel mundial.
La autora se posiciona desde la sociología figuracional y procesual de Nobert Elias, desde aquí hace un aporte destacado, en el sentido que cubre una vacancia, al pensar los estudios sobre una cadena económica en particular desde una perspectiva sociológica. La cadena agroindustrial es tomada como una configuración, como una red de relaciones y grupos.
En la primera parte, que oficia como introducción, se presentan las hipótesis que sostienen la investigación y las tres dimensiones que estarán presentes en toda la obra: la dimensión socioeconómica, territorial y simbólica. En la primera se atienden las relaciones socioproductivas, laborales y comerciales entre los tres actores de la cadena (Bodegueros, productores vitivinícolas y trabajadores). La dimensión territorial se centra en la localización de agentes sociales y sus implicancias, las formas de localización entre las zonas y la configuración histórica del espacio geográfico y social. Mientras, la dimensión simbólica, atiende a las diferencias de estatus y valorización social, las formas de categorización y producción de sentidos, la construcción y la disputa por la hegemonía.
El hilo conductor del libro está asentado en esta serie de puntos: la articulación de lo sincrónico con lo diacrónico, lo problematizado está anudado a un problema histórico que es local- regional- nacional y también de la reestructuración del capitalismo. Esto la autora lo hace sin abandonar el presente que analiza, recurriendo a datos que se desprenden del trabajo de campo y datos de fuentes secundarias, que se presentan de forma clara y ordenada. Y, después hay otro hilo que estructura, que son las tópicas calidad y frontera. La presencia de ambas cuestiones se tematiza en la mayoría de los capítulos apelando a problemas diferentes: la territorialidad, las variedades de la vid, las personas implicadas en la cadena de producción.
Y, antes de presentar el contenido de forma secuencial, es menester informar que la metodología que presenta es cualitativa, la autora hace trabajo de campo situado con una perspectiva similar a la etnografía, da cuenta de un trabajo de observación destacado, exponiendo diversos sentidos nativos y, también, hay un análisis profundo de entrevistas a diferentes actores de la cadena y a funcionarios públicos que están implicados en la cuestión vitícola. Además del análisis cualitativo se encuentran referencias a datos cuantitativos para caracterizar las transformaciones que se dan a nivel global sobre el consumo de vino, el origen del capital de los viñedos, el empleo de mano de obra, entre otros.
En el primer capítulo de análisis se encentra la construcción sociohistórica del caso de estudio, la caracterización del sector vitivinícola en Mendoza y se explican qué trasformaciones globales impactan en lo local. Se historiza la producción en la provincia, las pugnas entre las elites locales y los nuevos migrantes, así como también la irreversibilidad de la crisis de la década de 1970 y la privatización de las bodegas Giol, que es un hito en la transformación sobre la regulación de precios y la cadena de comercialización. Este primer bloque cierra con la transformación en el siglo XXI relatado a partir del cambio de propiedades de los viñedos. Esta conclusión está directamente relacionada con el próximo capítulo donde se describe y analiza cómo el Valle de Uco se constituye como una nueva zona top, debido a la incursión de inversión extranjera directa. Esto va a representar una nueva frontera este- oeste dominada por el cambio y la calidad de la actividad vitícola que se encuentra en cada zona. La calidad como la frontera serán dos tópicos permanentes en la obra, pensados como una construcción histórica y social.
A lo largo del libro encontramos cómo la reestructuración vitivinícola impacta en la trama de las relaciones sociales entre actores y zonas vitivinícolas, produciendo rupturas y continuidades. La construcción de fronteras sociales y simbólicas que permiten ver asimetrías y distancias sociales, formas de organización social y construcción de la identidad. Acá está presente otro de los hilos conductores del libro, la relación asimétrica entre nosotros y ellos, que se toma de la propuesta sociológica de Elias. Y, por supuesto, se evidencian los procesos de construcción de la hegemonía, noción que la autora la trabaja desde Raymond Williams.
La provincia de Mendoza representa el 70% de la producción de uvas y vinos de Argentina. La caracterización de sector vitivinícola en Mendoza tuvo transformaciones recientes, donde se evidencia un cambio de en el campo de las relaciones al interior del sector que se construyen de forma estructural. Cambio de propietarios de bodegas, extranjerización de parte del territorio, variedades que se transforman. Las pugnas entre las elites locales y los nuevos migrantes, los cambios irreversibles que dejaron las crisis, las transformaciones en el consumo, que son nacionales e internacionales, están detallados y explicados en tanto transformación estructural. Pero, también, hay un registro de las impresiones, como dice la autora “del sentido vivido de Mendoza”. Esto último se hace evidente en los pasajes de características más etnográficas del trabajo.
Como se enunció, la frontera configurada de este a oeste es donde se ven distintos tipos de uvas y distintas calidades, es una frontera material, simbólica y socioeconómica, donde los tres tópicos se entrelazan. Pero también se ven las zonas top, y como estas emergen, como el caso de Valle de Uco, donde la inversión extranjera es protagonista.
La calidad era otra clave de lectura señalada. Y se relaciona a esta frontera. Si observamos el Valle de Uco, la altura se convierte en un símbolo de calidad y de distinción. La calidad no es un término que se mide objetivamente, es una construcción histórica y social. Se transforma, se muda y muta a lo largo de la historia.
Mientras esta región es el sector del privilegio, cuando llegamos al este, porque el libro allí nos conduce, encontramos otra configuración (Territorial, simbólica y socioeconómica). En el este no predominan los grandes capitales ni los inversores extranjeros. Son empresarios de tipo familiar o capitales locales.
El libro describe y analiza los distintos actores sociales que forman parte del sector. Hay empresarios nacionales y extranjeros y, por supuesto, hay productores. Productores de pequeñas y medianas fincas que se fueron adaptando a las configuraciones del mercado. Que se relacionan con los empresarios y, también, con las iniciativas de políticas estatales de nivel nacional que se territorializan allí. En el capítulo cinco se presenta la tipología de productores vitícolas y su relación con las políticas públicas, cómo aquellas pensadas para el desarrollo rural en forma de financiamiento tienen una pregnancia diferente que las que se realizan para colectivos pensados como universales (el impacto de la Asignación Universal por Hijo, por ejemplo, contra alguna política más focalizada de la Subsecretaría de Agricultura Familiar de la Nación).
Sobre la tipología de productores, trabajados como agentes sociales vitícolas, se destacan: El productor descapitalizado pluriactivo, el productor familiar capitalizado y el empresario. Pero, no son los únicos que se describen y analizan a lo largo del libro, los agentes hacen su aparición en el campo a medida que el modelo vitivinícola se describe en detalle desde el Oeste hacia el Este.
Si los productores aparecen como el último eslabón de la cadena, los trabajadores rurales y los trabajadores rurales transitorios constituyen, como dice la autora, el elemento invisible de la cadena. Hay una subconsideración del factor trabajo (cuestión común en el sector agropecuario de todas las ramas) debido a la mano de obra familiar, la marcada estacionalidad de la actividad y la informalidad laboral. En este universo también aparecen los contratistas de viña, aunque, dentro de los invisibilizados de la cadena son los que están en mejor posición, sobre todo cuando leemos los relatos y las trayectorias de los trabajadores/as temporales, que migran desde las provincias del norte del país durante una estación, y sostienen estas prácticas año tras año.
Sobre la tipología de trabajadores y las impresiones de los sujetos hay vasto material en el libro. Esto nos permite ver la circulación de prejuicios, de ideas previas de las diversas personas que componen la cadena. Incluso la contratación de trabajadores locales de barrios populares contra la contratación de trabajadores de provincias del norte argentino (a partir de la organización de cuadrilleros), se describe en este trabajo a partir de las narraciones de aquellos implicados en la cadena.
En el último capítulo se trabaja sobre la reconstrucción de la figuración social y la autora ofrece un análisis centrado, casi exclusivamente, en la dimensión simbólica. Es destacado en este tramo la descripción de la fiesta de la vendimia, como momento de festejo y de fragmentación política. Cómo los distintos sujetos implicados en el campo social vivencian este hito anual.
Las conclusiones presentan la comprobación de las hipótesis de trabajo. Todo el libro traza un camino ordenado para poder comprender la trama de la vitivinicultura mendocina, no solo ofrece un panorama del problema sino una inmersión desde diversos ángulos de cómo el sector se configura en el territorio nacional y el internacional.