Geograficando, vol. 12, nº 1, e002, junio 2016. ISSN 2346-898X
Universidad Nacional de La Plata
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación
Departamento de Geografía

 

ARTÍCULOS/ARTICLES

 

Regionalismo estratégico: una respuesta frente a la glocalización.
El desarrollo urbano posfordista en el este de Alemania

 

Claudia Tomadoni

Centro Internacional de Investigación Argentina / Cono Sur (ARCOSUR).
Facultad de Filosofía
Friedrich Schiller Universität, Jena.
claudia.tomadoni@uni-jena.de // claudia.tomadoni@freenet.de
Alemania

 

Cita sugerida: Tomadoni, C. (2016). Regionalismo estratégico: una respuesta frente a la glocalización. El desarrollo urbano posfordista en el este de Alemania. Geograficando, 12 (1), e002. Recuperado de http://www.geograficando.fahce.unlp.edu.ar/article/view/Geov12n01a06

 

Resumen
Los procesos de asociatividad territorial de una ciudad pueden derivar en proyectos de regionalización a diferentes escalas. Otrora, factores como conectividad, accesibilidad y proximidad eran imprescindibles para el posicionamiento urbano. En la actual glocalización ellos son insuficientes y dan lugar a desarrollos urbanos posfordistas. La ideología de la competitividad llevada al territorio condujo a diversos tipos de estrategias para jugar el juego de seducción al capital. La región emerge como la forma territorial que posibilita la entrada al “mercado de los lugares” que pertenecen al mundo global. La promoción de regiones es una estrategia para reforzar identidad frente a la globalización y funciona como factor para atraer actividades y población. No todas las ciudades tienen “éxito” pero la participación de agentes y la paradójica combinación de competitividad y asociatividad permiten corregir distorsiones. Aquí se aborda el caso de la ciudad-región Weimar, donde el regionalismo estratégico surge como uno de los caminos de reproducción urbana.

Palabras clave: Región; Regionalismo estratégico; Asociatividad; Competitividad; Desarrollo urbano posfordista; Globalización.

 

Regionalism strategic: a response against glocalization.
The post-Fordist urban development in eastern Germany

 

Abstract
The processes of territorial associativity can lead to regionalization projects at different scales. In the past, factors such as connectivity, accessibility and proximity were essential for urban positioning. In the current glocalization they are insufficient and lead to post-Fordist urban developments. The ideology of competitiveness applied to the territory led to different types of strategies to seduce and attract capital. The region emerges as the territorial form which allows entry to the "market of places" belonging to the global world.
The promotion of regions is a strategy to strengthen identity as an answer to globalization, and it attracts activities and population. Not all cities are successful but the involvement of agents and the paradoxical combination of competitiveness and associativity can correct distortions. Here, we analyse the case of the Weimar "cityregion" where the strategic regionalism emerges as one of the ways of urban reproduction.

Key word: Region; Regionalism strategic; Associativity; Competitiveness; Post-fordist urban development; Glocalization.

 

Introducción

Un conflicto importante de la ciudad contemporánea en Europa está vinculado a problemas de caída demográfica acompañada de estancamiento o retroceso económico. Esta problemática afecta a ciudades con vieja tradición industrial, con pérdida de funciones administrativas, y también a regiones con perfil agrícola o forestal. Este proceso, denominado Schrumpfung o shrinking cities (encogimiento urbano), altera el desarrollo de las ciudades e impacta en la economía, las funciones y la cultura urbana bajo los efectos de la aplicación de una lógica de mercado que intensifica la comodificación de las ciudades.

En las últimas décadas, en muchos espacios urbanos comenzaron a observarse procesos de desindustrialización y/o reindustrialización, con lo cual las ciudades han perdido parcialmente su base económica o han debido reestructurarse como lugar de servicios. Estos cambios en las modalidades de producción y sus impactos socioterritoriales en el contexto de la Glocalización (Tomadoni, 2009) muestran el paso de una sociedad fordista a una posfordista. En este marco, hablar de desarrollo urbano posfordista es referir a una modalidad de reproducción urbana en el contexto de relaciones capitalistas caracterizadas por producción flexible, terciarización de servicios públicos, creación de nuevos niveles territoriales de regulación, flexibilización de los mercados de trabajo urbano y precarización de las condiciones de vida (Tomadoni, 2013). Estos cambios revelan ciudades en transición.

En Alemania la ciudad-región Weimar muestra una tipología de transformación y de desarrollo urbano singular en el ex bloque de ciudades socialista (Hopfmann y Wolf 2001; Eckardt, 2005; Koch, 2010). El caso revela cómo una sociedad acciona, reacciona y se acomoda después de 1989 a los complejos procesos de reestructuración en torno a la unificación de Alemania, el capitalismo flexible y la europeización.

A su vez, el caso muestra cómo el regionalismo estratégico convierte la región en una estrategia de glocalización desde la cual diferentes agentes intentan, desde sus intereses locales, atraer actividades productivas, retener población y conseguir proyección global en un contexto de encogimiento urbano (Häußermann y Siebel, 1988; Liebmann y Haller, 2002; Hanneman, 2004; Welch Guerra, 2007; Tomadoni, 2013). Así, diferentes factores y estrategias contribuyen a tres dimensiones de integración: una micro, de configuración intrarregional, tendiente a su consolidación como núcleo urbano; otra meso, de configuración interregional, proclive a su posicionamiento entre las ciudades de Turingia en particular y de Alemania en general; y una macro, de configuración suprarregional, vinculada a su pertenencia a la Unión Europea.

Este trabajo muestra algunos de los resultados de investigación obtenidos por la autora en torno al desarrollo de una ciudad intermedia en Alemania: Weimar (Tomadoni, 2013); una ciudad que es historia y cultura, y ha sabido ampliar y diversificar su base económica con lo que generó una dinámica de desarrollo urbano escasa, y quizás única, en Alemania Oriental. Weimar presenta una dinámica capitalista de bienestar social regulada por un Estado con fuerte presencia en el manejo de la cosa pública, que se combina con la participación de una constelación amplia de agentes, en un juego de governance(Jessop, 1999; Maytnz, 2000; Stoker y Mossberger, 1994; Navarro, 2004; Mattos, 2004). La particularidad está dada, por un lado, por la suma de una serie de agentes geo-socio-históricos que posibilitan y condicionan el desarrollo urbano; y por otro lado, por el rescate de una mentalidad solidaria y de trabajo comunitario.

Weimar es un caso de desarrollo urbano que responde a premisas de interés social. Este desarrollo urbano de interés social, en contraposición al desarrollo urbano de mercado, se caracteriza porque en él la calidad de vida del conjunto social trasciende el concepto económico de nivel de vida mensurable en indicadores cuantitativos. Weimar es reconocida por la mayoría de sus agentes como una ciudad con alta calidad de vida. No obstante, algunas contradicciones detectadas condicionan esta consideración. Así, se aprecia en el discurso oficial un city marketing propio del discurso hegemónico neoliberal que transforma el espacio urbano en un espacio de negocios abiertos a la competitividad. En este sentido, Weimar puede considerarse una ciudad empresarial (Volkmann 2007; Holm, 2007; Heeg, 2001). Sin embargo, el juego de ciertos agentes en la construcción de su espacio urbano permite que premisas de interés social se prioricen por encima de los intereses de mercado. Entonces, también Weimar emerge como una ciudad social (Becker y Löhr, 2000) abierta a la asociatividad y a la solidaridad. Aquí es clave la preservación en manos públicas y/o público-privadas de sectores estratégicos de la economía urbana (vivienda, transporte público, recolección de residuos y actividades recreativas), la búsqueda de la integración social, la construcción de infraestructura y la puesta en funcionamiento de servicios urbanos (Tomadoni, 2013).

El objetivo de este trabajo es presentar cómo la región es uno de los factores-estrategias en el desarrollo urbano posfordista de una ciudad intermedia.

Metodología

Toda metodología tiene una lógica, en este caso basada en la posición de quien investiga y las técnicas escogidas para el análisis. En relación con lo primero, se debe señalar que la mirada como investigadora proveniente del contexto latinoamericano, con una realidad urbana bien diferente de la europea, permitió, por un lado, mirar desde “afuera” y a través de otras pautas culturales y, por otro lado, mirar desde “adentro” mediante las diferentes posiciones a las cuales el investigador se integra en la vida cotidiana del lugar donde realiza su investigación. Estas miradas son complementarias entre sí y posibilitaron un análisis multidimensional. En tanto, cuestiones urbanas cotidianas fueron ponderadas no sólo en sí sino también en relación “con”, y por tanto, fueron apreciadas de manera comparativa. Las comparaciones son odiosas y a la vez inevitables. No obstante, al ser la realidad relacional se tuvo el cuidado de valorar las diferencias y similitudes en sí y en relación con su génesis.

En relación con lo segundo, se recurrió a técnicas de observación, de autoinformación y de documentación. El criterio de aplicación no fue consecutivo sino acorde a cómo surgieron los interrogantes de la investigación. Estas estrategias se complementaron con la revisión de estadísticas locales, regionales, nacionales y europeas, a las cuales se recurrió para ejemplificar tendencias identificadas a través de la aproximación cualitativa.

Se trabajó con observación participante mediante asistencia a eventos de la ciudad como acciones comunitarias, city tours urbanos, manifestaciones callejeras, festejos de la ciudad, exposiciones y mercados urbanos. En esta observación fenomenológica, la captación de atmósfera permitió interpretar los aspectos subjetivos de lo observado y aprehender los sentimientos y sensaciones percibidos en el lugar. Dentro del planteo de la trialéctica de la espacialidad (Soja, 1997), la noción de espacio percibido cobra sentido por encima de la noción de espacio concebido y espacio vivido, al momento de aplicar la metodología de captación de atmósfera. Para el análisis de estos espacios se realizaron entrevistas. El análisis posterior abrió lugar a la noción de espacio interpretado.

Se aplicaron entrevistas semiestructuradas a informantes clave y a expertos, basadas en una lista temática de control previamente construida. Fue fundamental la grabación, por el obstáculo que significó el idioma. Simultáneamente, se utilizó la conversación informal como medio de indagación cotidiana para conocer las representaciones de los habitantes. Ellas se registraron a posteriori a modo de ayudamemoria. Cuando fue posible, y se necesitaron más datos, se solicitaron entrevistas formales a los involucrados en esas conversaciones.

Asimismo, se revisaron documentos escritos, como el periódico oficial del gobierno, y periódicos locales y regionales. También se recolectaron, clasificaron y analizaron folletos de eventos, publicidades de instituciones públicas y privadas locales, guías telefónicas locales y regionales y páginas web. El registro fotográfico fue una técnica de ayuda para registrar y comparar cambios ocurridos en el espacio-tiempo.

Resultados y discusión
Definiendo ciudad: localización, factores, estrategias y densidad geohistórica

Una ciudad es un espacio construido socialmente a través del espacio-tiempo. Su emplazamiento es producto de circunstancias históricas variadas y su localización definida en sentido relacional permite conocer su ubicación y posición en relación con otros lugares. Así, la localización en un emplazamiento particular y su ubicación y posición en relación “con” permiten conocer la lógica localizacional de un determinado lugar. En primer término, una ciudad puede definirse por su posición absoluta en un punto determinado del espacio-tiempo. En segundo término, una ciudad puede definirse por su posición relativa en relación con otros puntos determinados en el espacio-tiempo. En tercer lugar, una ciudad puede definirse por un conjunto de relaciones que desde ella o hacia ella se desprenden a partir del accionar estratégico de quienes participan en su producción aprovechando el conjunto de factores que posee la ciudad. Por ello, la localización de una ciudad debe vincularse con factores relacionales como conectividad, accesibilidad y proximidad para definir su ubicación (Tomadoni, 2013).

Si los factores se expresan en fijos (Santos, 2000) como localizaciones de estaciones de tren, de buses, carreteras, autopistas, entre otros, que permiten la circulación de flujos de personas, capitales y servicios; y si estos flujos discurren a través de esos fijos y dan una dinámica urbana propia a cada ciudad, cabe preguntarse: ¿cómo definir la dinámica localizacional de una ciudad? La respuesta se relaciona con la configuración territorial que a diferentes escalas construyen los diferentes agentes de una ciudad a través de las territorialidades; es decir, de sus acciones. Estas se revelan en formas-contenido a través de factores y estrategias y esto es central para definir el concepto de ciudad.

En matemática se dice que un factor es una de las cantidades o expresiones que se multiplican para formar un producto. En los estudios urbanos, un factor es un elemento que posibilita y a la vez condiciona la reproducción del espacio urbano. Los agentes construyen socialmente estrategias en su juego de apropiación del espacio. El juego supone el entrecruzamiento de estrategias y este puede derivar en una multiplicación del valor intrínseco del espacio apropiado en y por el juego.

Así, el espacio es producto de una potenciación del juego de apropiación y resulta un híbrido (Santos, 2000) entre el sistema de acciones sociales expresados en estrategias y el sistema de objetos que las posibilitan y al mismo tiempo las condicionan en tanto factores.. Los factores son hechos y las estrategias, un aprovechamiento de esos hechos. Estos hechos pueden o no expresarse en objetos visibles. Lo cierto es que su existencia puede ser plausible de uso y allí surge la noción de estrategia espacializada o territorialidad.

La diferencia entre estrategia y factor es que en la estrategia hay una actividad que utiliza un factor pero este ya no es producto de una estrategia sino que lo fue. En la estrategia hay uno o varios agentes promotores, existe una acción. En este sentido, Werlen (2010) señala que el espacio no es un container sino un producto del accionar de sujetos que en su cotidianeidad reconstruyen su territorio, su región.

Así, por ejemplo, si bien es cierto que ciudades con alta densidad histórica se benefician con una acumulación selectiva de factores que les dan ventajas comparativas respecto de otras, no es menos cierto que su aprovechamiento se realiza con estrategias diseñadas a tal efecto. Cuando a través de una política pública se potencian y recrean factores haciendo uso de rugosidades (Santos, 1996) acumuladas históricamente, la ciudad o el territorio en cuestión puede convertirse en el lugarStandort– que por sí solo funciona como factor para atraer nuevos factores.

Así, el lugar convertido en factor por una estrategia de los agentes que accionan en él cumple un rol muy importante en el proceso de inercia dinámica (Santos 1996); es decir, de reproducción del espacio urbano en una determinada dirección. Agreguemos a esto que tanto las formas heredadas —rugosidades— como las acciones de los agentes se inscriben en las prácticas de apropiación del espacio en un condicionamiento mutuo. A los fines analíticos de este trabajo, factores y estrategias fueron considerados conjuntamente para allanar el camino y hacer inteligible el proceso de reconfiguración urbana posfordista.

Asociatividad, competitividad interterritorial y regionalismo estratégico

La promoción y gestión de regiones, la regionalización estratégica, es una acción que permite reforzar elementos culturales, históricos, económicos y/o físicos que dan identidad al territorio frente a los penetrantes influjos de la globalización. En el caso que aquí se considera, el regionalismo estratégico se caracteriza por la búsqueda y creación de un espacio económico, la región, con el objetivo de asumir poder de mercado. La integración regional ha sido principalmente concebida como un instrumento para equilibrar diferencias y de manera ofensiva hacer frente a la globalización.

De este modo, observamos cómo. en el caso de las ciudades del este de Alemania, la región se constituye paulatinamente en un factor de glocalización (Tomadoni, 2009) a través del cual los diferentes agentes productores de espacio intentan, desde intereses locales, atraer actividades productivas y población. No obstante, no todas las ciudades que encararon estos proyectos regionales tuvieron éxito. Para las que sí lo obtuvieron se debió precisamente a un proceso de regionalización acompañado de una serie de factores y estrategias que es interesante revisar, tanto en sus logros como en sus contradicciones no resueltas, como por ejemplo la combinación paradójica de competitividad y asociatividad en un balance que les permite corregir algunas distorsiones en torno de un régimen de acumulación y regulación bastante desigual y contradictorio.

Así, los procesos de asociatividad territorial que derivan en proyectos de regionalización a diferentes escalas ya no utilizan sólo factores como la conectividad, la accesibilidad y la proximidad para competir en el juego de posicionamiento glocal (Tomadoni, 2009). Los gestores urbanos entienden que la regionalización es una estrategia para fortalecer el posicionamiento, la identidad y el poder de negociación ya no sólo de una ciudad sino también del conjunto asociado, y con lo cual intentan transformar la región como factor de atractividad del capital. Esto deriva en una fuerte dinámica de reconfiguración territorial en la cual la noción de región está en pleno proceso de reconstrucción.

Tradicionalmente se definía una región como un espacio delimitado dotado de unidad acorde a aspectos físicos, pasado con identidad compartida y capacidades económicas particulares. En la actualidad, si bien esas características persisten, la voluntad estatal —se entiende por esta el poder ejercido por agentes gubernamentales— y la voluntad de un conjunto amplio de agentes conceden a la noción de región una nueva formulación en torno a la idea de asociatividad interterritorial para hacer frente a los procesos de competitividad impuestos por el capitalismo global, aun cuando los factores tradicionalmente aglutinadores no sean tales. Ello es origen de no pocos conflictos.

La ideología de la competitividad de mercado llevada al territorio condujo en un primer momento a la lucha “individual” de los lugares para posicionarse competitivamente y atraer inversiones en el mundo del capitalismo globalizado. Pero en un juego muy desigual y contradictorio, por condiciones previas o adquiridas en ese juego, se produce una segunda fase en el proceso de competitividad territorial que induce a los lugares a buscar formas de asociación para seguir en la carrera del juego de seducción promovido por la ideología de la competitividad. Así, la región emerge como un instrumento y como la forma territorial que, por historia y condiciones, posibilita estrategias colectivas para entrar y/o permanecer al “mercado de los lugares” que pertenecen al mundo global.

En Europa, y especialmente en Alemania, la noción de región se potencia en este sentido. Para hacerse una idea de la difusión del proceso, basta nombrar, como un ejemplo de varios, la constitución de regiones en el Este de Alemania: la Región Impuls, la Vogtlandregion y la Metropolregion Sachsendreieck. Las primeras, cohesionadas por los ámbitos turismo y cultura; la tercera, por ciencia y negocios.

El caso: una ciudad-región en una región de ciudades

La ciudad de Weimar está localizada a orillas del río Ilm en el estado de Turingia, en la zona central de Alemania. La ciudad posee una localización privilegiada pues se encuentra próxima a importantes centros urbanos de Alemania: sólo 25 km la separan de Erfurt —capital del Land de Turingia—, 120 km de Leipzig, 300 km de Frankfurt am Main y 313 km de Berlín, la capital de Alemania (Fig. 1). La ciudad está conectada a través de trenes regionales, trenes intercity y dos autopistas próximas que la conectan en dirección este-oeste con Dresden y Frankfurt am Main y norte-sur con Berlín y Munich.

Esto convierte a la ciudad en un lugar próximo, factor de vital importancia para las decisiones de localización impulsadas por los diferentes agentes urbanos. Otro factor utilizado estratégicamente es su densidad geohistórica. Así, por ejemplo, el hecho de que Goethe haya vivido en Weimar es un factor y el aprovechamiento de esa estadía para la promoción turística y cultural es el eje del regionalismo estratégico construido desde la ciudad, no sólo porque otorga identidad sino también por generar ingresos para la ciudad y la región.

Fig. 1: La ciudad-región Weimar en Alemania y en la Impuls Región
Fuente: http://www.impulsregion.de/index.php?pageid=15

 

Otra cuestión a considerar es cuándo una estrategia pasa a ser factor y eso ya no depende de la voluntad individual. Esta idea es orientadora para los gestores urbanos. Veamos cómo. Goethe llegó a Weimar producto de una estrategia político- cultural de la duquesa Anna Amalia en el siglo XVIII. Ahora bien, con el tiempo la utilización de esa estadía de Goethe en Weimar se convierte en una estrategia pero su estadía desde este momento se convirtió en un factor; es decir, en un hecho. De este modo, se observa en este caso que un hecho es simultáneamente factor y estrategia. Por ejemplo, que la ciudad de Weimar posea en la actualidad una empresa de viviendas (Wohnstätte) es un factor; que sea propiedad del Estado, con formato de empresa privada y cumpliendo una función social, es una decisión, y por tanto una estrategia en la que participa no sólo el gobierno de la ciudad sino también la ciudadanía. Esta, por ejemplo, ante el intento de privatización de la empresa pública, se organizó como grupo de presión para frenar la iniciativa en el concejo deliberante.

Se ha observado una política bastante coherente en los sucesivos gobiernos de la ciudad para potenciar y recrear factores haciendo uso de rugosidades acumuladas históricamente. Esto convirtió a la ciudad-región en el lugarStandort- que por sí solo funciona como factor para atraer nuevos factores.

Weimar es una ciudad que destila historia y sus rugosidades están plasmadas a lo largo de todo el tejido urbano. Una breve recorrida por sus principales hitos históricos permite ubicarla como una ciudad con alta densidad geohistórica. La ciudad está localizada sobre la zona de travertino Weimar-Ehringsdorf donde en tiempos remotos (200.000 años) habitó una especie arcaica de homo: el homo sapiens weimarensis. Posteriormente se encuentran registros de localización de pueblos que se asentaron y practicaron agricultura y ganadería (6.000 a 5.000 a. C.), que manejaron el bronce (2.200 a 700 a. C.) y el hierro (700 a 1 a. C.). Luego se registran en la zona contactos entre los pueblos germanos, celtas, hunos, ostrogodos y eslavos. La ciudad de Weimar recién fue fundada en el siglo X y en 1547 fue capital del ducado de Sajonia-Weimar. Durante el siglo XVIII fue el principal centro cultural de toda Alemania por la presencia de destacados poetas y filósofos como Goethe, Schiller, Herder, o músicos como Bach y Liszt. La presencia de Friedrich Nietzsche hacia fines del siglo XIX marcó otro hito de la ciudad, la cual heredó el archivo del prestigioso filósofo para su patrimonio histórico-cultural.

Luego de la Primera Guerra Mundial se reunió en Weimar la Asamblea Nacional Alemana (1919), que dio origen a la "República de Weimar" con la formulación de la primera constitución social de Europa.  En 1920, la ciudad se convirtió en la capital del estado de Turingia, estatuto que luego asumió la ciudad de Erfurt. Por esos años, el movimiento de diseño y arquitectura Bauhaus, promovido por Henri Van der Felde y Walter Gropius entre otros, señaló otro hito cultural en la ciudad. El advenimiento del nacionalsocialismo provocó la expulsión de estos intelectuales y su espíritu fue rescatado después de la unificación: da nombre a la universidad que hoy funciona en la ciudad. Durante la Segunda Guerra Mundial funcionó, en las afueras de la ciudad, el campo de concentración de Buchenwald. Una rugosidad que en la actualidad atrae a curiosos y estudiosos del Holocausto.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la ciudad creció acorde a las estructuras económico-sociales socialistas. La unificación de Alemania a partir de 1989 significó la incorporación de la ciudad a la dinámica del sistema capitalista. En 1999 la ciudad fue elegida Capital de la Cultura Europea. Esta designación le significó un creciente impacto cultural y socio-económico por los subsidios recibidos y por la función turístico-cultural generada a posteriori y a la cual se atribuye en gran medida su actual desarrollo urbano.

Después de la unificación, la dinámica urbana se caracteriza por una reconfiguración territorial a diferentes escalas mediante una estrategia ofensiva para posicionar competitivamente a la ciudad.

Sólo basta tomar una revista, un periódico o folletos publicitarios, u observar carteles en la calle (Fig. 2), para notar cómo el regionalismo estratégico está presente en la promoción de una región o cómo una empresa promociona productos haciendo uso de los beneficios de pertenecer a tal o cual región.


Fig. 2: Publicidad empresarial y región: una forma de otorgar valor a los productos y servicios de empresas y /o ciudades.
Fuente: C. Tomadoni

Los diferentes gobiernos de la ciudad de Weimar han encarado desde entonces procesos de integración regional en tres dimensiones: una micro, de configuración territorial intrarregional para lograr su consolidación como núcleo urbano; una meso, de configuración territorial interregional, proclive a su posicionamiento en el conjunto de ciudades del Land de Turingia y de toda Alemania; y una macro, de configuración territorial suprarregional vinculada a su pertenencia como ciudad en la Unión Europea. Esta triple integración permite lograr una posición destacada en el conjunto de ciudades del Este y en toda Alemania, y genera múltiples vinculaciones para atraer inversiones y a la vez para retener y atraer población.

Configuración intraregional: la ciudad-región Weimar-Weimarerland

Weimar es una ciudad de tamaño medio, con 65.390 habitantes. Se compone de una ciudad central —Weimar— y de 8 distritos en torno al centro histórico, a la que se suman por contigüidad 11 localidades. Este aglomerado se constituye administrativamente como una ciudad libre separada del distrito rural Weimarer Land, el cual es otro territorio autónomo. Ambos se encuentran dentro del Land (provincia) de Turingia. Esta forma administrativa tiene implicancias políticas y territoriales que explican por qué la conformación de la región se enmarca dentro de un regionalismo estratégico que la convierte en una ciudad-región.

Políticamente, la ciudad tiene una administración central desconcentrada en entidades políticas en cada localidad y cuyos ciudadanos eligen cada cinco años un intendente y 42 concejales. En cada localidad, a su vez, se eligen jefes comunales. Esta descentralización política motiva que cuestiones básicas de la población se resuelvan en el lugar de residencia. Esto mismo vale para la conformación del distrito rural Weimarer Land, que aglutina a 8 ciudades y a 71 localidades en las cuales habitan aproximadamente 90.000 personas. La ciudad principal de este distrito autónomo es Apolda. Todos los habitantes eligen 46 miembros para un concejo del Land y a su vez algunas localidades —con mayor cantidad de habitantes— eligen su autoridad municipal mientras que otras se asocian —las que presentan menor cantidad— para elegir una sola autoridad municipal entre ellas.

Este tipo de orden administrativo favorece la dispersión territorial de localidades por toda Turingia, cuya característica central es poseer una estructura interurbana con gran cantidad de pequeñas localidades y ciudades medias y pequeñas dispersas a lo largo de su territorio (Quaas, 2007). No obstante, este esquema administrativo y político se ha tornado sumamente oneroso y ha llevado a que desde 2014 se discuta una reforma administrativa cuyo eje básico es hacer más eficiente la administración pública y reducir costos ante un exceso de departamentos con estructuras propias. Esta reforma debe contextualizarse en la finalización en 2019 del ingreso especial (SOLI) otorgado por el gobierno federal para las regiones más deprimidas en toda Alemania (ingreso solventado por impuestos especiales que alcanzan a los ciudadanos de todo el país).

Si bien política y administrativamente la ciudad libre de Weimar y el distrito rural de Weimarer Land continúan separados pese a la reforma en marcha, hasta el momento sus acciones proactivas a favor de un regionalismo estratégico los llevaron a desarrollar conjuntamente un Masterplan cuyo objetivo es el desarrollo de un espacio económico de redes regionales de acción. Hoy, ese regionalismo es puesto en crisis por esta reforma pues para 2019 continuarán los gastos y disminuirán los ingresos. Los gestores gubernamentales deberán resolver esta encrucijada que genera conflictos en relación con la pérdida de poder de los respectivos concejos para decidir sobre sus políticas, su jurisdicción territorial, sus gastos y, no menos importante, el miedo a perder puestos de trabajo para la ciudad.

De cualquier manera, las actividades entre Weimar y el Weimarer Land siguen funcionando coordinadamente y dan una imagen de unidad que potencia sus existencias individuales y genera sinergia territorial ante el capital que se intenta atraer. Así, se promocionan conjuntamente actividades de turismo, de tiempo libre, de parques industriales y se conforma un grupo de trabajo para fomentar la economía de cultura y creatividad.

En este funcionamiento las hebras que tejen la trama de posicionamiento son las identidades locales y la presencia de personajes históricos que permiten aglutinar factores diversos para densificar la atractividad territorial del Standort –lugar– “Weimar”. Así, por ejemplo, en la publicidad el uso del concepto de Standort remarca el valor del lugar respecto de una actividad que lo diferencia y potencia como lugar elegible en la constelación de posibles localizaciones. Una muestra es la promoción de Weimar como Standorttecnológico para la ingeniería, los medios y la industria metalúrgica.

Esta atractividad puede considerarse una primera fase de la estrategia de configuración regional construida postunificación y ha servido para atraer inversiones hacia la ciudad-región en la década del ´90. Para la década del 2000, en una segunda fase, la atractividad territorial se promociona en torno al Standort ImPulsregion Erfurt-Weimar-Jena.

Configuración interregional: Impuls Region Erfurt-Weimar-Jena

La consolidación interna como ciudad-región fue un factor para promover, entre otros, la inclusión Weimar en una región de mayores dimensiones. Esta estrategia, consonante con la tendencia general de territorios que buscan ser competitivos, conduce a Weimar hacia una colaboración interterritorial (Caravaca y Gonzalez, 2009).

La región representa el 20% de la población total con 458.000 habitantes (año 2003) y el 8% de la superficie total de Turingia (1270 Km²). Una característica especial de la configuración espacial interurbana es que las ciudades se localizan a no más de 15 y 20 km entre ellas. Estas ciudades conforman una aglomeración que se integra a través de diversas relaciones funcionales con el distrito rural de Weimarer Land, cuya ciudad principal es Apolda. Estas relaciones son producto también de perfiles históricos, culturales y económicos diferentes, lo cual es considerado como un potencial de desarrollo.

Gracias a la asociación comunal y de trabajo, tal como sus territorios participantes la definen, se unen bajo el nombre de ImPuls Region las ciudades de Erfurt, Weimar, Jena y el distrito rural Weimarer Land. La asociación se concretó a partir de junio de 2004; no obstante, la iniciativa de actividades en común comenzó ya en el año 1999 en ocasión del Weimar Ciudad de la Cultura, momento en el cual se plantea la necesidad de intensificar actividades en común. Sus propulsores posicionan la región en la zona media de Alemania y en la Nueva Europa, la cual incluye a los países del Este incorporados a la Unión Europea a partir de 2004.

El objetivo de la región era concretar un modelo de desarrollo regional que a modo de proyecto llave permitiera luego encontrar un manager regional que tuviera a su cargo la coordinación y moderación. Para ello se desarrolló un proyecto director que contó con el asesoramiento de las universidades de la región. Así, se dio una de las primeras sinergias productivas de la región entre los gobiernos de las ciudades y las universidades. La institucionalización de la región se da bajo la forma de una sociedad de trabajo comunal.

Entre las iniciativas y avances en torno a la cooperación regional se pueden identificar dos grupos. Unas iniciativas son de carácter económico-sociales; otras, culturales. El concepto motor de las iniciativas es la idea de consolidar la región a partir de pequeños grandes pasos. En el primer grupo se encuentran realizaciones como la generación de un ticket de movilidad en el transporte público (2006) con tarifas unificadas, cuyo idea base es la movilidad como elemento de consolidación regional; actividades comunes de marketing; unión bancaria a través de la institución común y un acuerdo para el tratamiento de la basura, entre otros. En un segundo grupo se encuentran la realización de eventos culturales como la Noche de los Museos y la construcción de un sitio común en internet.

El marketing de la región gira en torno a la idea de una región de la ciencia, a partir de una diversificación del desarrollo científico y la implementación de competencias empresariales en relación con energía fotovoltaica y solar, óptica, electrónica, biotecnología, diseño de modas y medios, lo que marca un perfil de la región orientado a tecnologías de innovación. La presencia de universidades y escuelas superiores es un factor muy importante en la estrategia regional pues permiten calificar mano de obra en esa dirección.

Así, a partir de una noción de región de desarrollo se produce desde los agentes gubernamentales una infraestructura mediática y de apoyo institucional para generar la región y al mismo tiempo son los diferentes agentes territoriales, económicos, científicos, culturales los que se apropian del concepto regional y se aglutinan, por ejemplo, en cluster de productos y de servicios. Con este desarrollo mesoregional, la ciudad-región Weimar acrecienta su posibilidad como mercado para inversiones

Configuración Macroregional: Weimar y la Unión Europea

La tercera dimensión regional de integración es más amplia. La ciudad-región aparece como un lugar, dentro de los muchos posibles, para la inversión de fondos públicos supranacionales europeos a partir de ESPON, una Red Europea de Observación del Desarrollo Territorial cuyo objetivo es mejorar las bases de conocimiento e información para apoyar con fondos la formulación de políticas de desarrollo regional. Es una cooperación transnacional que involucra el trabajo de países, la Comisión Europea, institutos de investigación y las respectivas administraciones locales con la idea de potenciar el desarrollo y el ordenamiento territorial para aumentar la competitividad de Europa y mejorar el trabajo en conjunto en vistas a lograr un desarrollo sustentable y equilibrado del territorio. Así, una ciudad perteneciente a un país miembro de la Unión Europea puede, contra presentación de proyecto, recibir fondos para el desarrollo de proyectos urbanos.

La ciudad ha sabido aprovechar esta posibilidad y una serie de fijos atestiguan las inversiones realizadas con este tipo de fondos macroregionales. Estos fijos son producto de los flujos generados por un sistema de acciones en el cual se identifican una multiplicidad de agentes sociales locales, tanto públicos como privados, que promueven el desarrollo de estrategias urbanas desde una governance que ha sabido aprovechar la posibilidad. Así, por ejemplo, lo atestiguan el acondicionamiento y apertura de un parque industrial o la edificación del Centro para Construcción Inteligente de Turingia -CIB-Weimar.

También se observa la presencia de la Unión Europea en el financiamiento de proyectos sociales que son administrados por el Ministerio de Economía, Tecnología y Trabajo de Turingia. Aquí, los proyectos se relacionan, por un lado, con integración social; se pueden mencionar los proyectos denominados “Ciudad Social” y ejecutados en los barrios Weimar West —desde el año 2000— y Schöndorf —desde el año 2007—. Y por otro lado, existen proyectos de apoyo económico específicos para emprendimientos privados, por ejemplo para el montaje de comercios particulares (peluquería, restaurante, etc.).

Un elemento central en estos emprendimientos es la participación con capital por parte de los interesados. Esto significa que comunas, instituciones o agentes individuales que no poseen capital de partida no pueden apelar a estos fondos, con lo cual se produce un círculo vicioso que potencia a aquellos que ya algo tienen, en desmedro de aquellos que no tienen y que necesitarían de ese apoyo. En la lógica de financiación está presente el criterio de que, para ser un territorio competitivo, es necesario poseer recursos desde el inicio.

Conclusiones

La resignificación actual de la noción de región, en el caso europeo, es producto de una evolución hacia una “Europa de regiones” y un efecto de las políticas de la Unión Europea, que a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional funciona como un dispositivo para regular las disparidades regionales de sus países y de esa manera garantizar un régimen de acumulación acorde con las reglas del capitalismo financiero. Los objetivos de convergencia, competitividad regional, generación de empleo y cooperación territorial, sostenidos por esta política, encuentran en la región la figura territorial para el fomento del desarrollo.

Si bien en la actualidad, la noción de región continúa teniendo que ver con delimitaciones acorde con estructuras, formas y funciones, su uso como herramienta estratégica de desarrollo está en relación con la ideología de la competitividad aplicada al territorio. Esto implica una connotación político- económica en la resignificación del término y deriva en el uso del término “regionalismo estratégico”, entendido como la acción ejercida por diferentes agentes para construir regiones, en el ejercicio del poder real o potencial sobre un territorio.

En la actual lógica posfordista que promueve la maximización de todos los recursos —humanos, naturales, económicos, institucionales y culturales— de un territorio, la utilización de la región como estrategia de desarrollo urbano es una apuesta encaminada al surgimiento de una nueva dinámica territorial a través de la recomodificación de todos los recursos disponibles y el crecimiento del potencial endógeno de las ciudades. La consecuencia directa esperada es la generación de entornos y condiciones para el crecimiento de las empresas, los sistemas de producción y la creación de empleo. Esto significa, desde una postura crítica, la maximización de resultados económicos.

De esta manera, cobran importancia las regiones naturales como reservorio de recursos; las regiones históricas con sus valores de identidad y posesión de patrimonio cultural; las regiones funcionales con una administración en funcionamiento susceptible de ser reducida si es necesario en vistas a planificaciones estratégicas, para lograr territorios administrativamente más eficientes y económicamente más competitivos.

En este marco posfordista, el término “región” aparece como un elemento central del marketing territorial encarado desde los lugares para atraer inversiones y crecer en competitividad. Así, por ejemplo, la noción de región se resignifica no sólo como expresión espacial de identidad y diferenciación natural e histórica sino por su potencial de asociatividad con otros lugares y regiones. Así, cuando se refiere a Glocalización como contexto general de este proceso se entiende que la regionalización estratégica es una forma de enlace mundial entre lo global y local, y que una propuesta contrahegemónica a la regionalización estratégica sería la emergencia de cambios y propuestas de abajo hacia arriba; de lo contrario, el uso diferencial y jerárquico del territorio conduce a desvalorizaciones y revalorizaciones en un uso competitivo del espacio en el que los más fuertes disponen de mayores posibilidades para la utilización de los recursos territoriales.

Hasta el momento, esta resignificación de la noción de región en términos de competitividad viene demostrando la promoción de un desarrollo inequitativo y un crecimiento preferencial. El llamado a cambios de abajo hacia arriba (Werlen, 2007) es un llamado a la participación amplia de agentes para que ejerciten su poder de apropiación del territorio como forma de limitar el poder que ejerce el capital. Esto es un llamado emancipatorio (Habermas, 1987) que requiere de tiempo y empoderamiento de antiguos y nuevos agentes, por lo que es relevante revisar las nuevas formas que adquiere el poder en su ejercicio de apropiación del territorio para comprender los posibles alcances y las reales posibilidades del cambio.

Weimar es un caso de desarrollo urbano posfordista con una reproducción urbana dinámica. La estrategia regional es uno pero no el único de los factores que explican su desarrollo como una región-ciudad activa. Otros factores y estrategias, como el habitus asociacionista de sus habitantes o la constitución de empresas públicas en el manejo de sectores estratégicos de la economía urbana, son tanto o más importantes que aquel.

 

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Fecha de recepción: 1 de junio de 2016
Fecha de aprobación: 15 de junio de 2016
Fecha de publicación: 13 de julio de 2016

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